
De la observación de una víbora despertando de su estado de hibernación surge la pregunta del por qué. Es el otoño de 1895. ¡La naturaleza no ha debido de crear seres para dormir!. Se pregunta si los reptiles no corresponden a una época del planeta Tierra en que la temperatura era cálida y constante. Deduce que los organismos vivos desean mantener su temperatura que les permita su actividad máxima, es decir su temperatura original.
Formula tres leyes:
LA LEY DE LA CONSTANCIA TERMICA.
LA LEY DE LA CONSTANCIA OSMÓTICA
LA LEY DE LA CONSTANCIA MARINA.
Al igual que Claude Bernard, cuya obra conoce, llega a la conclusión de que la vida, empezando por organismos unicelulares, tuvo su origen en el mar. Y que las células están bañadas por un mar interno cuya composición es similar al agua marina de aquellos tiempos.
Piensa que las células pueden sobrevivir en una disolución isotónica de agua de mar. Para comprobarlo, en el laboratorio de su amigo el Dr. Marey, desangran un perro de 10 kgs y sustituyen su sangre por 532 cms cúbicos de agua de mar. El perro sobrevive.

En 1.904 publica su monumental obra EL AGUA DE MAR, MEDIO ORGANICO. La dedicó a su amigo el Dr. Marey.
Pasa a la práctica inyectando agua de mar isotónica a niños afectados de cólera, de gastroenteritis, raquitismo, etc. Empiezan los éxitos. Se crean dispensarios marinos.
Para su aplicación a los enfermos crea el PLASMA DE QUINTON. Agua de mar recogida a 30 mts de profundidad, diluida con agua de manantial en una proporción de 2 a cinco y esterilizada en frio con un filtro de Chamberland.
En un año, en el dispensario de París se tratan más de 100.000 enfermos y en el de LYON mas de 150.000. Con un porcentaje de éxitos muy elevado.
Las células tienden a conservar la composición del medio interno que a veces se altera tanto por factores endógenos como exógenos. Volver al equilibrio del medio interno es de la máxima importancia.
En 1.952 los americanos Gregory y Overberger fueron los primeros en aislar los 92 elementos de la tabla de Mendeleiev en el agua del mar.
En la actualidad el agua de mar tiene unos 35 grs de minerales por litro. Cuando se originaron las primeras células era de 7 a 8 grs/litro. Lo mismo que nuestro medio interno.
Sólo el cloro y el sodio forman el 84% de los elementos contenidos en el agua de mar. El Azufre, magnesio, potasio y calcio suman el 14%. El resto hasta los 92 elementos.

En sus dispensarios, dispersos por toda Francia se obtienen verdaderos milagros utilizando su sencillo método.
En la actualidad el PLASMA DE QUINTON se presenta en forma de AMPOLLAS BEBIBLES es su forma isotónica y la hypertónica.
Esta segunda forma es la más adecuada en casos de AGOTAMIENTO FISICO Y PSÍQUICO, ANOREXIA, ASTENIA, DEPRESIONES, RETRASO PONDERAL, OSTEOPOROSIS, HIPOTENSION, ENTRENAMIENTOS DEPORTIVOS INTENSOS, así como en toda patología relacionada con el desequilibrio iónico.
En estos casos, por lo general, se utilizan dos ampollas por la mañana y dos al medio día.

En la tercera edad se consiguen buenos resultados para revitalizar y mejorar los estados de deshidratación. La posología es la misma que la descrita con anterioridad.
En los niños da muy buenos resultados en caso de eccema, diarreas, etc. Se utiliza también para mejorar sus defensas.
En casos de dermatitis, psoriasis etc. también contribuye a mejorar estas patologías.
El PLASMA DE QUINTON está a la venta en establecimientos de HERBODIETÉTICA.
Información de @ JOSE ANTONIO SHA
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Ha sido un método muy efectivo en enfermedades como diarreas (causa de muchas muertes infantiles en todo el mundo), fiebres tifoideas, edemas, cáncer, tumores, alergias, cirrosis, etc. Incluso puede ser utilizado para ayudar en los problemas que se pueden presentar en un embarazo. Un tratamiento prenatal con suero marino beneficiaría mucho a la mamá y al niño.
Desafortunadamente y a pesar del éxito y la evidencia de casos clínicos que prosperaron con la aplicación del método Quinton, cuando el científico falleció su método comenzó a caer en el olvido, especialmente con el boom de los antibióticos y los medicamentos modernos. Muchos incrédulos comenzaron a argumentar que las inyecciones de suero marino eran una vieja terapia superada por los nuevos medicamentos
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